jueves, 8 de julio de 2010

El espíritu del zen


El espíritu del Zen

Hasta hace poco tiempo el Budismo Zen era casi totalmente desconocido en Occidente, con excepción de unos pocos orientalistas cuyo interés por el tema era principalmente académico. [...]

El Zen es tan definidamente distinto de cualquier otra forma de Budismo, y hasta podría decirse de cualquier otra forma de religión, que ha provocado la curiosidad de muchos que normalmente no hubieran pensado en mirar hacia Oriente en busca de sabiduría práctica.

Una vez que se provoca curiosidad, no es fácil aplacarla, pues el Zen ejerce una particular fascinación sobre las cansadas mentes de la religión y la filosofía convencionales. Desde un comienzo el Zen se aparta de toda forma de teorización, instrucción doctrinaria y formalidades desprovistas de vida; éstas son tratadas como simples símbolos de la sabiduría, y el Zen está fundado en la práctica y en una experiencia íntima, personal, de la realidad que la mayoría de las formas de la religión y la filosofía no encaran más que como una descripción emocional e intelectual. No se quiere decir con eso que el Zen es el único camino verdadero que lleva a la iluminación; se ha dicho que la diferencia entre el Zen y otras formas de religión reside en que ‘todos los otros caminos trepan lentamente por las laderas de la montaña, pero el Zen, al igual que un camino romano, arroja a los lados todos los obstáculos y se mueve en línea recta hacia la meta’. Después de todo, los credos, los dogmas y los sistemas filosóficos son solamente ideas acerca de la verdad, del mismo modo que las palabras no son hechos sino que hablan acerca de los hechos; mientras que el Zen es una vigorosa tentativa de ponerse en contacto directo con la verdad misma, sin permitir que teorías y símbolos se yergan entre el conocedor y la cosa conocida. En cierto sentido el Zen es sentir la vida en lugar de sentir algo acerca de la vida; no muestra ninguna paciencia hacia la sabiduría de segunda mano, hacia la descripción que haga cualquier persona sobre una experiencia espiritual, o las meras concepciones y creencias. Si bien la sabiduría de segunda mano es valiosa como cartel que señala el camino, con demasiada facilidad se la confunde con el camino mismo, y hasta con la meta final. Son tan sutiles las formas en que las descripciones de la verdad pueden presentarse como la verdad misma, que el Zen es con frecuencia una forma de iconoclastía, una destrucción de las simples imágenes intelectuales de la realidad viviente, cognoscible solamente a través de la experiencia personal.

Pero es en sus métodos de instrucción donde el Zen es único. No hay en él enseñanza doctrinaria, ningún estudio de escrituras, nada de programas formales de desarrollo espiritual. Aparte de unas pocas recopilaciones de sermones de los primeros maestros Zen, que son las únicas tentativas de una exposición racional de sus enseñanzas, la casi totalidad de nuestros antecedentes de la instrucción Zen son un número de diálogos (mondo) entre los maestros y sus discípulos que parecen dedicar muy poca atención a las normas usuales de la lógica y el razonamiento sano, a punto tal que aparecen a primera vista como carentes de sentido. [...]

Pero el Zen no trata de ser inteligible, es decir, de poder ser comprendido por el intelecto. El método del Zen es desconcertar, excitar, intrigar y agotar al intelecto hasta que se perciba que la intelección es solamente acerca de; habrá de provocar, irritar y volver a agotar a las emociones hasta que se vea claramente que la emoción es solamente sentir acerca de , y luego discurrir, cuando el discípulo haya sido sometido a una impasse intelectual y emocional, sobre cómo salvar la brecha que existe entre el contacto conceptual de segunda mano con la realidad y la experiencia de primera mano. Para lograr esto pondrá en juego una facultad más elevada de la mente, conocida como intuición o Buddhi, denominada en ocasiones ‘Ojo del Espíritu’. Resumiendo: el Zen aspira a concentrar la atención sobre la realidad misma, en lugar de hacerlo sobre nuestras reacciones intelectuales y emocionales ante la realidad; siendo la realidad ese algo siempre cambiante, siempre creciente, que conocemos como ‘vida’, que jamás se detiene ni por un instante para que nosotros la hagamos encajar satisfactoriamente dentro de un rígido sistema de casilleros e ideas.

Es así como cualquiera que haga la tentativa de escribir sobre Zen, tiene que enfrentarse con dificultades insólitas: no puede jamás explicar, sólo puede indicar; tan sólo puede ir planteando problemas y proporcionando indicios que, cuando mucho, apenas alcanzaran a acercar al lector a la verdad, pero en el mismo instante en que trata de llegar a una definición exacta, la cosa se le desliza de las manos, y la definición termina siendo nada más que una concepción filosófica.

Alan Watts

jueves, 24 de junio de 2010


Receptividad

Escuchar es uno de los secretos básicos para entrar en el templo de Dios. Escuchar significa pasividad. Escuchar significa olvidarte de ti completamente. Sólo entonces puedes escuchar.

Cuando escuchas atentamente a alguien, te olvidas de ti mismo. Si no te puedes olvidar de ti mismo, nunca escucharás. Si eres demasiado auto consciente de ti mismo, simplemente aparentas que estás escuchando, pero no escuchas. Puedes asentir con la cabeza; puedes algunas veces decir sí o no, pero no estás escuchando.

Cuando escuchas, tu te conviertes simplemente en un canal, en una pasividad, en una receptividad, en una matriz: te vuelves femenino. Y para "llegar", uno tiene que volverse femenino. Tu no puedes llegar a Dios como invasor agresivo, como conquistador. Solamente puedes llegar a Dios... o es mejor decir: Dios puede llegar a ti solamente cuando eres receptivo. Cuando te conviertes en Yin, en una receptividad, la puerta se abre. Y tú esperas. Escuchar es el arte de volverse pasivo.

Osho A Sudden Clash of Thunder Chapter 5

Comentario:

La receptividad representa lo femenino; es la cualidad receptiva del agua y de las emociones. Sus brazos se extienden hacia arriba para recibir y ella está totalmente sumergida en el agua. No tiene cabeza, no tiene una mente ocupada y agresiva que oculte su receptividad pura y, a medida que se llena, está vaciándose continuamente, desbordándose y recibiendo más. El modelo o matriz de loto que emerge de ella, representa la armonía perfecta del universo, que se vuelve evidente cuando sintonizamos al unísono con ella.

La Reina del Agua trae un tiempo de desapego y gratitud por lo que la vida nos trae, sin expectativas o demandas. No importa ni el deber ni un pensamiento de mérito o recompensa. La sensibilidad, la intuición y la compasión son las cualidades que brillan ahora, disolviendo todos los obstáculos que nos mantienen separados a unos de otros y del todo.

martes, 25 de mayo de 2010

Del tarot de Osho


La meditación es una forma de medicina: se usa solamente por el momento. Una vez has aprendido la cualidad, no necesitas hacer una meditación en particular, la meditación se ha extendido a toda tu vida. Caminar es Zen, sentarse es Zen.

Entonces, ¿Cuál será la cualidad? Observando, alerta, gozoso, sin metas, centrado, amoroso, fluyendo, uno camina. Y la caminata se convierte en un paseo. Amoroso, alerta, observador, sin motivos. No te sientas por un motivo particular. Simplemente disfrutas de lo hermoso que es sentarse sin hacer nada, qué relajante, cómo descansa... Después de una caminata, te sientas debajo de un árbol y la brisa viene y te refresca. A cada momento uno tiene que encontrarse a gusto con uno mismo, sin intentar mejorar, sin cultivar nada, sin practicar nada.

Caminar es Zen, sentarse es Zen. Hablando o en silencio, moviéndose o inmóvil, la esencia se encuentra a gusto. La esencia se encuentra a gusto, ésta es la frase clave. Esta es la llave resumida, hagas lo que hagas, en lo más profundo de tu ser permanece a gusto, fresco, calmado, centrado.

Osho The Sun Rises in the Evening Chapter 7

domingo, 16 de mayo de 2010

Del Juego de Abalorios


El Magister concluyó su paseo por la habitación con un ligero suspiro, diciendome:
-Eso me ocurrió entonces y me avergüenzo hoy todavía de hablar al respecto. Pero es así, Josef; cuanto más nos exigimos o cuanto más nuestra tarea ocasional nos demanda, tanto más debemos contar con la fuente de energía de la meditación, con la conciliación constantemente renovada de espíritu y alma. Y cuanto más intensamente nos solicita una labor -y podría citar muchos ejemplos más-, cuanto más ora nos excita y eleva, ora nos cansa y oprime, tanto más fácilmente puede suceder que descuidamos esa fuente, del mismo modo que estando completamente dedicados a un trabajo intelectual, nos inclinamos fácilmente también a descuidar nuestro cuerpo y su atención. Los hombres realmente grandes de la historia universal o bien supieron dedicarse a la meditación, todos, o bien conocieron inconscientemente el camino por el cual nos lleva la meditación. Los otros, aun los más dotados y fuertes, al final fracasaron y sucumbieron, por que su cometido o su ambicioso sueño los invadió, los poseyó y los convirtió en posesos de tal manera que perdieron la facultad de liberarse cada vez y alejarse de lo actual. Bien, ya lo sabes, eso se aprende con los primeros ejercicios. Es un despiadada verdad. Solo cuando se ha perdido alguna vez el rumbo, se ve lo inexorable de esta verdad.

lunes, 3 de mayo de 2010

El Gigante

Mire hacia arriba y no vi a ningún gigante, la luna estaba ahí como en una fotografía no impresa proyectada en esta pantalla, la pude sujetar como pelota de cal, frágil quebradiza desmoronándose

Y observe... Ahí estaban todos. Cómplices de este caldo cósmico si queriendo ignorarlo involuntariamente. Si, tu eres el gigante sosteniendo soles y soplando galaxias, torbellinos fríos separando constelaciones, hoyos negros como arterías produciendo anticuerpos como glóbulos de todo el espectro de luz colores contenidos de todos los elementos


lunes, 19 de abril de 2010

viernes, 12 de marzo de 2010

Poema de Nezahualcóyotl












Hay cantos floridos; que se diga
yo bebo flores que embriagan,
ya llegaron las flores que causan vértigo,
ven y serás glorificado.

Ya llegaron aquí las flores en ramillete:
son flores de placer que se esparcen,
llueven y se entrelazan diversas flores.

Ya retumba el tambor: sea el baile:
con bellas flores narcóticas se tiñe mi corazón.

Yo soy cantor: flores para esparcirlas
yo las voy tomando: gozad.

Dentro de mi corazón se quiebra la flor del canto:
ya estoy esparciendo flores.

Con cantos alguna vez me he de amortajar,
con flores mi corazón ha de ser entrelazado:
¡Son los príncipes, los reyes!

La fama de mis flores, el renombre de mis cantos,
dejaré abandonados alguna vez:
con flores mi corazón ha de ser entrelazado:
¡Son los príncipes, los reyes!

Nezahualcóyotl